Membresía y Ministerios Evolucionan
Nuestro primer año en templo propio
Los aventureros visitaron una estación de bomberos en Burleson en enero de 2015.
El primer año tras mudarnos a nuestro nuevo templo ha dejado un balance de mucha actividad. La renovación interior del templo, la unión de nuevos miembros, y el creciente trabajo evangelizador a favor de nuestros niños y vecinos sobresalen entre dichas actividades. Hoy contamos con un lugar de adoración y fraternidad que poco a poco se proyecta más a la comunidad con las buenas nuevas del evangelio y servicios comunitarios.
La novedad de nuestro nuevo templo parece atraer a muchos visitantes de otras congregaciones adventistas. Es así como en ocasiones, es difícil hallar donde sentarse durante el culto del sábado por la mañana. Entre estos visitantes algunos han decidido trasladarse permanentemente. Así hemos dado la bienvenida a las familias Frías, Álvarez y Narvaez. Nuestra ubicación conveniente nos hace una de las congregaciones a considerar para familias adventistas hispanas que se trasladan a Burleson y sus alrededores. Así recibimos a los Gómez, venidos de Wisconsin.
Entre los nuevos miembros de la congregación también se podrían contar dos nacimientos. Uno de ellos fue el de Joseph, que fue bienvenido en la familia Meráz, mientras que los Olvera recibieron a su primera nieta, Eva. Todos aguardamos con anticipación el arribo de la primogénita de los Rosero, y el del primer varón de los Gamallo, una joven pareja recientemente conectados con nuestra congregación a través del programa de practica pastoral de Southwestern Adventist University. Tuvimos también el nacimiento espiritual del hermano Muller tras una serie de reuniones evangelísticas.
Por otro lado, hemos visto partir a otros. Uno de ellos fue Keo Bounnak, quien falleció poco después de haberse unido a nuestra congregación recientemente. También falleció Arturo Utz, el muy querido pastor retirado que nos bendijo con los últimos años de su ministerio. A la vez algunas de las principales familias fundadoras de la congregación se han trasladado a otras iglesias. No obstante, no es raro verlos asistir a eventos de nuestra congregación para deleito de los muchos amigos que dejaron entre nosotros.
Ya que antes de trasladarnos a un templo propio dependíamos en buena medida de la programación de escuela sabática de la congregación de habla inglesa que nos hospedaba entonces, este primer año en nuestro propio templo ha propiciado la participación de muchos miembros en las diferentes clases infantiles, juveniles y de adultos. Lo mismo ha sucedido entre los diáconos y las diaconisas, que ahora tienen todo un edificio propio por el cual velar.
Las actividades para los niños y jóvenes han aumentado igualmente. Nuestro club de conquistadores tuvo la oportunidad de asistir a un camporee internacional, los chicos del muy activo club de aventureros han asistido a varios campamentos regionales, y nuestra iglesia tuvo su primera escuela bíblica de vacaciones.
Otra forma en que la iglesia ha visto crecer su influencia es a través de servicios a la comunidad. En septiembre una exitosa semana de énfasis en la salud benefició a alrededor de 40 vecinos y amigos. La semana inició con una feria en la cual los asistentes recibieron servicios de profesionales de la salud. Durante las noches siguientes la combinación de ejercicios dirigidos al aire libre, presentaciones sobre varios temas, y clases cortas de cocina fue muy bien recibida.
Nuestros vecinos se vieron beneficiados otra vez a través de la recolección y donación de ropa y otros artículos por parte del ministerio femenino de la iglesia. Alrededor de 30 vecinos que nunca habían puesto pie en nuestra propiedad, recibieron ropa usada de muy buena calidad durante un cálido domingo de enero. Con la ayuda del Señor miramos como congregación hacia el futuro con esperanza creyendo en su promesa: Aquel que la buena obra empezó, será fiel en completarla.